Las emociones

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A lo largo de este año hemos estado hablando y tratando el tema de las emociones tóxicas. ¿Hoy quiero que pensemos un poquito más acerca de que las emociones tienen que ver con los sentimientos, tienen que ver con aquello que nos moviliza.

Las emociones son muy importantes, El problema no está en la emoción, sino en los conflictos cuando nuestros conflictos afectan nuestra parte emocional, nuestra parte del alma. Que está compuesta por mente, emociones y voluntad. Comienzan a hacerle daño y a desbordar a nuestras emociones.

Una de las necesidades básicas que tenemos los seres humanos es la necesidad de amar y de ser amados, y eso tiene que ver con las emociones. El amor es un sentimiento que si bien es cierto que comienza a partir de una decisión, pero es un sentimiento, lo experimentamos a nivel emocional.

El ser humano necesita saberse amado, aceptado y aprobado, por lo que él es, independiente de lo que tenga o haga. El sentimiento de aceptación es la capacidad que tiene una persona de estar contento consigo mismo y desarrollar un sano amor propio y autoestima.

Sentimiento de importancia y valía como respuesta al principio de ser elegido por Dios.

El hombre necesita conocer que es único y especial. El sentimiento de importancia y valía está relacionado con el significado que tenga cerca de su propio valor y dignidad como persona. Muchas veces el sentimiento de valía se ve deteriorado por experiencias de rechazo y por errores cometidos.

Aplicación Teoterápica

Dios crea al hombre a su imagen y semejanza lo conoce profundamente porque él mismo lo diseñó. Y cuando el ser humano decide manejar sus emociones según su propio criterio, sus emociones se comienzan a ver afectadas y deterioradas.

Por eso es por lo que cuando nos reencontramos con el creador, con el diseñador de la vida es que comenzamos o El comienza en nosotros todo un proceso de sanidad interior y de restauración. Porque todo el daño que queriendo o sin querer, nos hemos hecho, necesita ser reparado las emociones no son ni buenas ni malas. El tema es ponerlas en el lugar adecuado y permitir. Que sean ordenadas y guiadas permanentemente por el que nos hizo, que es el que sabe cómo lograr que las emociones tengan siempre un resultado positivo para nuestra vida.