Muchas mujeres buscan la FELICIDAD, y por ello la asocian con posesiones materiales, o vivir con las personas que queremos; o realizarse profesionalmente, o vivir sin problemas. Sin embargo, por más esfuerzos que hagamos, la felicidad no es permanente; por eso cuando los negocios salen mal, muere algún ser querido, el dinero se acaba o perdemos el empleo; «nuestra felicidad» se esfuma y somos presa fácil de la desesperación.
“Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!” (Filipenses 4:4)
Las hijas de Dios, estamos llamadas a vivir con GOZO, el mismo que representa la paz, la confianza y la seguridad que nos da la Presencia y amor de Dios en nuestras vidas.
Estar gozosas en todo momento y dar gracias a Dios en cualquier situación que nos toque vivir, siempre será motivo de controversia entre aquellos que creen y confían y aquellos que no lo hacen. Pues para el mundo es imposible, pero para una Mujer llena de la Plenitud del Santo Espíritu si es posible.
Tengamos claro entonces lo siguiente: La felicidad en nuestra vida puede ser momentánea, posiblemente afectada por los acontecimientos, pero el gozo siempre será permanente, pues depende de que Cristo more en nuestro corazón.
