Escogidos Por Amor

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En libro de Deuteronomio 7, Moisés recuerda a Israel que su identidad y bendición no provienen de su grandeza, sino del amor y la fidelidad de Dios. Esta verdad también nos alcanza hoy: fuimos escogidos, amados y llamados a vivir en pacto con un Dios fiel. También nos habla sobre por qué Dios escoge a las personas. No es por mérito propio, santidad inherente, o porque seamos mejores o más numerosos que otros, sino por Su gracia soberana.

ERES PUEBLO SANTO

Deuteronomio 7:6-9

Porque tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios; Jehová tu Dios te ha escogido para serle un pueblo especial, más que todos los pueblos que están sobre la tierra. No por ser nosotras más que todos los pueblos nos ha querido Jehová y nos ha escogido, pues nosotras somos el más insignificante de todos los pueblos; sino por cuanto Jehová nos amó, y quiso guardar el juramento que juró a nuestros padres, nos ha sacado Jehová con mano poderosa, y nos ha rescatado de servidumbre, de la mano de Faraón rey de Egipto. Conoce pues, que Jehová tu Dios es Dios, Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, hasta mil generaciones;

Ser escogidos implica santidad y consagración: “pueblo santo” significa apartados para Dios.

¿Cómo influye en tu autoestima saber que tu valor no es intrínseco, sino un regalo del amor de Dios?

“Tú eres pueblo santo para Jehová tu Dios” (v. 6)

Este pasaje te debe ayudar a entender que tu identidad como mujer cristiana,  proviene de la declaración de Dios sobre tu vida, y no es en tus logros. No te menosprecies; Dios te escogió con un propósito eterno. Vive reflejando esa elección en tu manera de ser, pensar y actuar.

“No por ser vosotros más numerosos… sino porque Jehová os amó” (v. 7-8)

Enfatiza la naturaleza incondicional del amor de Dios (conocido como hesed en hebreo, que significa bondad amorosa y lealtad). Él nos amó primero, incluso cuando éramos los “más pequeños” o insignificantes.

También nos anima a descansar en la seguridad del amor de Dios, que no depende de su desempeño, sino de Su carácter fiel.

 “Conoce, pues, que Jehová tu Dios es Dios, el Dios fiel, que guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos hasta mil generaciones” (v. 9)

Se centra en la fidelidad de Dios. Él cumple lo que promete y es digno de confianza, sin importar las circunstancias. Su fidelidad es la base de nuestra seguridad. Nos desafía a corresponder a esa fidelidad con obediencia amorosa, no como un medio para ganar salvación, sino como una respuesta natural a Su gracia y amor.

¿De qué maneras has experimentado la fidelidad de Dios en tu vida personal? ¿Cómo te motiva Su fidelidad a obedecer Sus mandamientos?

APLICACIÓN TEOTERÁPICA

Dios te escogió ti, por amor, que para Él eres especial. Ser el “tesoro especial” de Dios implica vivir de manera diferente al mundo que nos rodea. El pasaje instruye a no mezclarse con naciones idólatras, lo que se traduce hoy en no conformarse a las prácticas pecaminosas del mundo.

Dios sigue siendo fiel. En un mundo cambiante, Él permanece constante en Su amor y promesas. Recordemos siempre: fuimos escogidos, amados y guardados por un Dios fiel.