“Pon en manos del Señor todas tus obras, y tus proyectos se cumplirán”.
(Prov. 16:3)
Los avances científicos y tecnológicos han posibilitado mejorar todos los aspectos de la vida moderna y han proporcionado a la humanidad una calidad de vida sorprendente; pero muy poco se aplica específicamente a nuestro proyecto personal.
Cuando hablamos de planificación estratégica se aplica casi exclusivamente a nivel empresarial, gubernamental, y social, pero solemos fallar en el fuero interno, (lo personal).
Muy pocos individuos se han detenido a Planificar organizar y dirigir su vida y sus pasos conscientemente para alcanzar metas espirituales y trascendentales.
La pregunta fundamental que deberíamos hacernos es: ¿Qué da sentido de nuestra vida?
Generalmente se tiene una visión parcializada de la existencia por lo tanto frases como “mis hijos” son el motor de mi vida, “Mi trabajo mueve todos mis días”,” si no tengo una pareja, me falta algo”.
Recordemos
- Isaías 64:8 Una verdadera identidad.
- Isaías 43:7 Objetivos trascendentales de vida.
- Jeremías 29:11 Un futuro de esperanza.
Es por ello que es fundamental recuperar los verdaderos fundamentes de nuestra vida cristiana y así proyectar un 2024, más que vencedor con el Señor.
El Señor ha preparado algo especial para sus hijos, escuchar la guía y dirección del Espíritu Santo; nos llevará a vivir desafíos sobrenaturales de su mano, pero además viviremos plenos y realizados.
