“Así ha dicho Jehová: Maldito el varón que confía en el hombre, y pone carne por su brazo, y su corazón se aparta de Jehová”. (Jeremías 17:5)
En el matrimonio, la confianza es vital. Pero, ¿dónde está puesta tu confianza? La Biblia nos advierte que confiar solo en el hombre lleva al desengaño y que el sistema del mundo promueve una visión superficial del amor. Cuando nuestra confianza está en personas, en valores temporales, o en nosotros mismos, tenemos como resultado decepciones.
En cambio, confiar en Dios transforma el matrimonio. Él es roca firme, guía en medio del conflicto, y fuente de restauración.
En Proverbios 3:5 nos dice: “Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia”.
Este versículo, nos llama a no apoyarnos en nuestra propia inteligencia, sino a confiar plenamente en Él. El temor de Dios no es miedo, sino reverencia que protege el amor y fortalece la fidelidad.
Como dice Mateo 19:6 “Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre”.
Lo que Dios une nadie lo puede separar. Cuando ambos cónyuges confían en Dios, el matrimonio se convierte en un altar, y cada desafío en oportunidad de crecimiento.
¿Dónde está tu confianza hoy? Que sea en el Dios que diseñó el amor como reflejo de su fidelidad eterna.
