El profesional, ¿sano o enfermo?

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¿Cómo se define a un profesional o líder emocionalmente enfermo?

Es alguien que opera bajo un estado continuo de déficit emocional y espiritual.

Por lo general, estas personas no están conscientes de sus propios sentimientos, de sus debilidades ni de sus limitaciones; de cómo su pasado aun afecta su presente, ni cómo los demás lo perciben.

Es típico en ellos el exceso de actividad.  Se entregan a más actividades, de las que sus reservas físicas, espirituales y emocionales son capaces de sostener.

 

Como consecuencia, el profesional emocionalmente enfermo, actúa de manera superficial cuando llevan a cabo una labor; edifican sobre bases endebles que no van a durar por mucho tiempo.

 

El apóstol Pablo nos dice en 1Corintios 3:10-15, que debemos construir con materiales perdurables; lamentablemente, muchos líderes se conforman con edificar sobre madera, heno, hojarasca, lodo, y al ser estos materiales de poca calidad, ante una adversidad se viene abajo, y su labor no perdura.

 

Cuatro características del líder emocionalmente enfermo

Las carencias de los profesionales emocionalmente enfermos causan un impacto negativo en todos los aspectos de su vida y de su liderazgo.

  • Tienen una baja conciencia de sí mismos
  • Priorizan su carrera por encima de su matrimonio o su soltería
  • Realizan actividades en exceso.
  • No descansan lo suficiente.

 

APLICACIÓN TEOTERAPICA

Si estamos de acuerdo en que los profesionales enfermos son una amenaza para la salud y la eficacia del medio, la pregunta que nos tenemos que hacer es ¿Por qué insistir en seguir con esos patrones de conducta enfermizos?

 

Mientras exista un mañana puedes prepararte y progresar para convertirte en un profesional cada vez más sano.

Estamos llamados a aprender y crecer a través de todas las fallas y errores cometidos; es posible hacer progresos para convertirnos en un Profesional, en un Líder emocionalmente sano.

 

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio”. 2Timoteo 1: 7