Evaluando La Formación

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Haz todo lo posible por presentarte delante de Dios como un hombre de valor comprobado, como un trabajador que no tiene de qué avergonzarse, que enseña debidamente el mensaje de la verdad” 2 Timoteo 2.15 

El Señor nos ha regalado la gran bendición de delegarnos la instrucción de los hijos en el estudio de la Biblia. Este regalo también implica una gran responsabilidad; en especial en llevar el mensaje de salvación a los niños, jóvenes y adolescentes.

En la actualidad la educación formal y las actividades extracurriculares ocupan la mayor parte del tiempo de los jóvenes; relegando la instrucción bíblica a veces a los colegios religiosos, otras veces a la iglesia y por lo general el pensamiento es “cuando sea más grande va a elegir solo lo que él quiera”.

Hay gran cantidad de versículos donde el Señor nos da mandamientos de no dejar librados al mundo a los hijos. Es responsabilidad de la familia presentar a Jesucristo como Señor y Salvador; pero además vivir como familia los principios y valores cristianos. Como nos dice 2 de Timoteo 4:2,  debemos hablar en todo tiempo a los hijos de la palabra de Dios, ya que rendiremos cuanta ante el de como hicimos esta gran tarea. El versículo nos motiva a no avergonzarnos, pero especialmente enseñar el mensaje de la verdad.

Somos llamados a ser hombres y mujeres de valor comprobado; o sea no es solo hablar, es accionar intencionalmente en la familia y a través del Espíritu Santo experimentar la bendición del Señor cada día.