“Por lo tanto, como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro”. (Colosenses 3:12-13)
LA MISION DEL MATRIMONIO HACIA EL MUNDO
Pablo en Efesios 5:21-33, hace una analogía de la semejanza de Cristo con la iglesia en esa relación Cristo ama, y sustenta a la iglesia con el pacto de su vida y su sangre derramada. Los esposos se deben entregar en una relación de amor que se asemeje a la forma en que lo hizo Cristo por la iglesia y las esposas deben ser ejemplo de la sujeción de la iglesia en Cristo. De esta forma el hogar cristiano lleva este ejemplo para ayudar a otros Matrimonios a establecerlo en sus propias casas.
La restauración de un matrimonio es un asunto muy complejo, probablemente pueden haber muchos años de dolor y malentendidos.
La Buena noticia es que Jesús sana toda herida que haya podido dejar palabras hirientes y acciones impulsivas de faltas de amor. El sana nuestra relación y nos lleva hacia su bondad y dulce amor.
Jesús nos da la valentía para enfrentar los problemas y dificultades y la humildad para saber reconocer nuestros errores y estar dispuestos a perdonar, crecer y madurar en la relación matrimonial.
