Navidad no solo es sinónimo de regalos, comida y fiesta, sino también de tener la casa con las lucecitas típicas de navidad, es más el barrio, la ciudad, el mundo entero normalmente se llena de luces de colores, que alegran la vista y el corazón de todos. Sin embargo, una vez pasada esta época, las luces terminan y queda una sensación de vacío.
UNA LUZ VERDADERA LLAMADA JESÚS
Juan 1:1-13
Desde la misma creación: En Genesis 1 vemos a Dios trayendo la luz a la tierra que estaba desordenada, vacía y oscura.
Nuestras vidas han estado en esa misma situación: las experiencias difíciles, las enfermedades, la libertad sin responsabilidad, la soledad y todas aquellas cosas que afligen a los jóvenes han traído consigo desorden, vacío y oscuridad.
Una luz que disipa toda oscuridad: A veces uno puede pensar que es mucho lo que se está viviendo y que no hay posibilidad de salir a la luz, sin embargo,
la Luz Verdadera, Jesús, es Él único que disipa toda oscuridad (Juan 1:5)
Una luz que nunca se apaga: La Navidad trae consigo alegría, paz y pareciera que el ambiente no solo en el que estamos sino en todas partes se contagia de amor y los corazones se ensancharan generando comprensión y tolerancia.
Las luces no solo están en el Arbolito, sino que invaden las ventanas, los balcones, toda la casa. Sin embargo, no podemos esperar que sea la luz externa la que nos ilumine, es necesario entender que nuestro corazón necesita la Luz verdadera, para ello debemos encender una luz que siempre permanecerá, iluminando por siempre nuestro camino y llevándonos de gloria en gloria, esa luz llamada Jesucristo (Juan 1:9)
LA LUZ QUE RESPLANDECE
El Salvador del mundo vino y su luz resplandeció en cada corazón de aquellos que creyeron. Su nacimiento cambio el curso de la historia y de nuestras vidas (Mateo 4:12-16)
Esa luz que lo cambio y lo cambia todo, trae vida, segundas oportunidades para cerrar ciclos y etapa, y tener nuevos comienzos iluminados con su luz
para no volver a equivocarnos, para no tropezar, para no retroceder; sino para avanzar conforme a su Propósito para nuestras vidas.
APLICACIÓN TEOTERAPICA
La temporada de Navidad despierta en cada uno de nosotros una sensibilidad especial, entendiendo que es necesaria la luz, pero no cualquier luz, no solo la luz de los adornos de Navidad, sino la Luz verdadera.
Jesús nació para traernos vida, para darlos Su Luz. No debemos esperar que esa luz nazca primero en nuestros mayores, sino que como jóvenes estamos llamados a disfrutar de la Verdadera Luz en nuestros corazones y llevar esa luz a otros, a los que nos rodean.
