Cuando tenemos una relación INTIMA y PERSONAL con nuestro Señor, a través de Su Palabra, vamos a experimentar que EL tiene TODO lo que buscamos, todo lo que necesitamos para sentirnos plenos y realizados.
La promesa de la venida del Espíritu Santo, trae consigo muchas bendiciones para los hijos de Dios, una de ellas es que Su Santo Espíritu viene a vivir con nosotros (está) y en nosotros (dentro) para defendernos de las huestes espirituales de maldad que habitan este mundo, así como de todo mal que nos asedie y nos estorbe.
Si se lo pedimos de corazón, sucederán en nuestra vida cosas sorprendentes e inesperadas. Se inicia una aventura sobrenatural: el conocer y experimentar personalmente al Espíritu Santo.
Si nos dejamos guiar por EL, vamos a amar lo que humanamente es imposible.
El Espíritu Santo cambia nuestro temperamento, carácter, personalidad. Rompemos patrones culturales, familiares que condicionan y atan nuestra conducta (desprecio, discriminación de todo tipo, etc.).
Desarrollamos todo el potencial que Dios nos ha dado. Restaura nuestro amor propio, nuestra identidad y dignidad.
Esta experiencia de ser llenos y transformados por el Espíritu Santo, es para todo aquel que realmente lo desea; en la medida que nosotros permitamos que así
sea.
