LA VERDADERA PROSPERIDAD

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“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.” (3 Juan 1:2)

En estos tiempos la gente muchas veces entiende la prosperidad únicamente como riqueza económica, abundancia material o éxito financiero. Sin embargo, desde el conocimiento bíblico, la verdadera prosperidad es mucho más profunda que tener dinero o bienes.

La prosperidad que Dios desea para sus hijos consiste en bendecir y prosperar su ser integral: Espíritu, Alma, Cuerpo y aún lo económico.

La verdadera prosperidad se basa primero en una relación correcta con Dios. Cuando una persona busca a Dios, vive en obediencia a su Palabra y mantiene una vida de fe, comienza a experimentar la bendición, paz y dirección.

El Señor nos enseñó este principio en Mateo 6:33: “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”

La prosperidad no es el objetivo principal del creyente; el objetivo es Dios.

Cuando una persona comprende que todo proviene de Dios, desarrolla un corazón agradecido y dispuesto a compartir. siembra generosamente, también cosechará generosamente.

En 2 Corintios 9:8 nos dice: “Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda obra”.