3 Juan 2
Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.
¿Quién no quiere tener salud integral?. Uno podría pensar que haciendo ejercicios y manteniendo una dieta saludable bastaría para ello, pero eso no basta, pues somos más que cuerpo. Muchos han olvidado que nuestro espíritu está diseñado para mantener comunión con Dios, y, sin embargo, viven alejados de Él, y por ello su alma se ha convertido en un desierto, una tierra con conflictos.
Todo este desequilibrio es comunicado finalmente a nuestro cuerpo, quien como una esponja recibe todo lo que afecta al espíritu y al alma, reaccionando con enfermedades de diversa índole.
Jesús puede sanar todos nuestros conflictos y heridas. Él puede llenar todos nuestros vacíos y resolver todas nuestras necesidades y así vivir la sanidad integral para nuestras vidas.
Es tiempo de apropiarse del gran amor de Dios, entregar el corazón y así permitir que fluya el Espíritu Santo en nuestras vidas, dando equilibrio y armonía a todo nuestro ser, para así disfrutar de la salud integral.
