Muchas personas piensan que, para marcar la diferencia, es necesario hacer algo muy grande y llamativo, sin embargo, los pequeños actos de amor y fe, marcan la diferencia en nuestras vidas y entorno.
Ese fue el caso de una joven; pues el pequeño acto que realizó, le cambio la vida a muchos. (2 Reyes 5:1-3)
Considera la situación de esta muchacha:
- Era esclava, la posición social más baja.
- Era forastera, una judía viviendo en Siria.
- Era pequeña, ¿por qué un general tan poderoso la iba a escuchar?
- Era una mujer en una cultura dominada por los hombres.
Y a pesar de todo ello ella:
- Actuó aun cuando era pequeña
- Actuó aun cuando lo que hizo fue pequeño, pues solo hizo una sugerencia.
- Actuó aun cuando los riesgos no eran pequeños
- Actuó aun cuando no creían en el mismo Dios
PARA TENER EN CUENTA
- Tengamos Fe: Nos van a escuchar si creemos en lo que decimos. Tenemos un gran Dios y no hay nada que no pueda hacer. Debemos vivir no solo de palabras sino de la misma manera en que declaramos nuestra fe.
- Cuidemos nuestro testimonio: La gente siempre le presta más atención a cómo uno vive que a lo que uno dice.
- Tengamos en cuenta las necesidades de las personas: Todo el mundo necesita esperanza y ayuda, incluso los que aparentan no necesitar nada. Y si a los que deseamos ayudar tienen poca fe, prestémosle la nuestra.
- No temas hacer algo incluso si te parece pequeño: Solamente Dios conoce qué gran impacto puede hacer un acto pequeño.
Aplicación Teoterápica
Esta muchacha podría haberse quedado callada, no arriesgarse a que no le tomen en cuenta, sin embargo, algo le quemó por dentro, ella no quería que su amo siguiera sufriendo. Pues es el amor el que nos lleva a compartir con otros de Dios, cuando dejamos de ver únicamente por nosotros, podemos ver la gran necesidad que debe ser suplida en los que nos rodean.
Un pequeño acto puede en verdad ser muy importante; si nos disponemos Dios nos usará, solo debemos de hacer nuestra parte que es hablar y dejarle los resultados a Él. Dios obrará.
