Lo que somos siempre tiene prioridad por sobre lo que hacemos.
Lucas 10:19 «He aquí os doy potestad de hollar serpientes y escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo, y nada os dañará.»
Jesús sabía que cuando sus discípulos comenzaran a predicar habría oposición, entonces les dio específicamente poder y autoridad sobre los demonios.
Poder es la capacidad de establecer, y autoridad es el derecho de establecer legalmente. Jesús dijo: «…Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id y haced discípulos a todas las naciones…» (Mateo 28:18-19). Satanás no tiene autoridad en el cielo ni en la tierra.
Nosotros tenemos una mayor ventaja que los primeros discípulos.
Ellos estaban «con» Cristo (Marcos 3:14-15), pero nosotros estamos «en» Cristo (Efesios 1:1-13).
Todo lo que tenemos es el resultado de nuestra relación íntima y personal con el Cristo resucitado y su Espíritu que mora en nosotros.
Los creyentes tienen la autoridad de hacer la voluntad de Dios debido a su posición en Cristo, y el poder de hacer la voluntad de Dios en la medida que anden en el Espíritu.
