El mismo poder que resucitó a Jesucristo de entre los muertos y derrotó a Satanás, está disponible para nosotros como creyentes.
Cristo que está por «sobre todo principado y autoridad y poder y señorío, y sobre todo nombre que se nombra, no solo en este siglo, sino también en el venidero» (Efesios 1:21).
La autoridad de Jesús no solo está por sobre todas las autoridades humanas y espirituales pasadas, presentes y futuras; él está muy por encima de todas ellas.
El poder y la autoridad de Cristo ha sido conferida «a los que creemos» (Efesios 1:19).
En el momento mismo que recibes a Cristo, estás sentado con él en los lugares celestiales. Tu identidad como hijo de Dios y tu autoridad sobre las potestades espirituales no son cosas que vas recibiendo o que recibirás en el futuro; las tienes ahora mismo.
Hay cuatro requisitos para vivir en la autoridad y el poder de Cristo, Creer, ser Humildes, ser Osados y Depender 100% de Dios.
Si entendiéramos la protección que tenemos en la profundidad y la anchura de la autoridad de Cristo, no habría tantas víctimas de Satanás.
Solo necesitas estar consciente de tu realidad, comprometerte a conocer la verdad en Cristo, y a vivir una vida recta en el poder del Espíritu Santo.
