“Manzana de oro con figuras de plata es la palabra dicha como conviene”
(Proverbios 25:11)
La comunicación es un aspecto esencial de todo ser humano, que lo diferencia de los animales. El arte de la comunicación contiene tres elementos básicos: hablar, escuchar y comprender.
Ninguna relación requiere de palabras que restauren, edifiquen, consuelen y animen como el matrimonio. Por estar tan cercanos, por esa familiaridad y confianza que se genera entre los cónyuges; se va perdiendo la expresión de los sentimientos, hasta que finalmente se afecta la comunicación.
Las palabras son como una espada de dos filos, deben ser utilizadas con sumo cuidado. Es decir, si usamos de sabiduría al comunicarnos con nuestro cónyuge, podemos provocar en él reacciones positivas para una futura comunicación.
Comunicar consiste en hacer a otro partícipe de lo que uno tiene. Descubrir, manifestar o hacer saber a alguien algo. Para que haya comunicación deben existir dos: emisor y receptor. La comunicación se da a través de las palabras principalmente, pero existen gestos o situaciones que también envían mensajes a los demás.
