El diario vivir es un gran desafío y mucho más plantearse objetivos o metas a largo plazo, en momentos de inestabilidad tanto emocional, como económica y aún financiera; pocas cosas, instituciones o personas nos ofrecen un lugar de estabilidad o seguridad.
Quien no ha oído o no conoce el ofrecimiento que Dios nos hace a través de su Palabra, vive buscando desesperadamente a que aferrarse y por lo tanto cae en mayores conflictos, llevando así una vida de ansiedad y constantes desequilibrios.
“Yo confirmaré mi pacto contigo y con tus descendientes después de ti, de generación en generación. Este es el pacto eterno: yo siempre seré tu Dios y el Dios de todos tus descendientes”. Genesis 17:7
Las familias o parejas ya no deberían vivir estos vaivenes de la vida. Tenemos una ancla segura en la Palabra de Dios porque nos ofrece un pacto, no humano, no limitado, no interesado; simplemente un pacto de bendición.
Miremos detalladamente el ofrecimiento:
- Es para nosotros, aquellos que se afirman en Dios y sus promesas.
- Es para nuestra descendencia.
- Es eterno, no va a cambiar de opinión el Señor, ya está decretado tanto en el cielo como en la tierra.
- Y porque es El Todopoderoso y Señor de todo lo creado, quien nos lo ofrece.
¿Estás dispuesto a vivir el desafío de bendición? El Señor lo espera, búscalo.
