Gran parte de la sociedad esta ansiosa y afanada por darles a sus hijos y nietos todo lo mejor; es así como escuchamos las frases tan repetidas “todo lo que hago es para mis hijos”, “doy la vida por mis hijos”, “Este esfuerzo económico es para que tengan la mejor educación, o sean alguien en la vida”.
Lamentablemente, todas estas inversiones, no siempre garantizan el bienestar de nuestras descendencias. Por el contrario, estamos entregándolos a ideologías y visiones que los esclavizan y los llevan cautivos a un mundo que va a la deshumanización y destrucción.
Toda pareja que experimenta el inconmensurable amor de Dios en su vida, es generador de Raíces de Bendición; ya que está injertando su familia a una planta santa y de gran bendición: La familia de Dios
El hermoso llamado de Dios es traer a nuestra descendencia a los pies de Cristo.
¿Como pareja experimentan la presencia de Dios en sus Vidas?
¿Disfrutan de la relación personal con el Señor Jesucristo?
¿Buscan en angustias o adversidades al dador de la vida?
Reconoce, por lo tanto, que el Señor tu Dios es verdaderamente Dios. Él es Dios fiel, quien cumple su pacto por mil generaciones y derrama su amor inagotable sobre quienes lo aman y obedecen sus mandatos.2
Si como pareja o familia mostramos este ejemplo, nuestra descendencia será bendecida.
