“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor”. (2 Corintios 3:18)
La crisis de identidad se inicia en el hombre cuando se aparta de su Diseñador, desconoce la forma en que fue diseñado y el propósito final para el cual fue creado. Dios creo al hombre a su imagen y semejanza, pero los efectos del pecado han deteriorado esa imagen a tal punto que el hombre ha perdido su valía. Y ahora busca modelos erróneos de vida con los cuales identificarse, los cuales le llevan a una desarmonía integral.
- LA IDENTIFICACIÓN CON CRISTO ES LA CLAVE:
Cristo es la vida más ejemplar, santa, dedicada y productiva jamás vivida. El aspecto clave para tener una adecuada imagen de nosotros mismos es identificarnos con El.
- LA MADUREZ EN CRISTO:
La madurez es un proceso que inicia en el momento de recibir a Cristo y consiste en una plena identificación con Cristo como resultado de una relación de vida intercambiada.
Él toma nuestra vida para actuar a través de ella y nosotros tomamos su naturaleza divina, para disfrutar de una vida con sentido.
Esta identificación la vivimos en la medida en que hacemos de El nuestro motivo de vivir y nuestra razón de ser.
