La Gratitud, Una Llave Que Abre Muchas Puertas

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Lucas 17:11-19 nos relata la historia de diez hombres leprosos que salieron al encuentro de Jesús pidiéndole compasión. El Señor responde a su petición y los sana a todos; pero solo uno de ellos regresó a darle las gracias y éste era extranjero.

Dios espera de nosotras agradecimiento.

Jesús se sorprendió de que los otros nueve no regresaran a dar las gracias, si bien Él los envió a presentarse ante los sacerdotes, el milagro que ellos acababan de recibir era demasiado grande, valía la pena romper el protocolo porque sus vidas iban a cambiar para siempre; recordemos que en aquella época las personas que enfermaban de lepra tenían que vivir totalmente aislados del resto y estaban condenados a vivir como mendigos.

Dios tiene un corazón de Padre y por ese motivo espera de nosotras, sus hijas, gratitud.

 La gratitud debe ser expresada.

Nuestro agradecimiento debe expresarse de tres formas:

  • Con palabras: a través de oraciones audibles, con cánticos y alabanzas, contándole a otros los milagros que Dios ha hecho en nuestras vidas. Salmo 100
  • Con actitudes: cambiando nuestra actitud frente a la vida; no puede ser que a veces seamos más pesimistas que aquellos que no tienen a Cristo en su corazón. Romanos 8:31
  • Con obediencia: cada milagro que recibimos debe impulsarnos a llevar una vida más santa, apartada del pecado.

 

El conocer la Biblia no es garantía de actuar conforme a la voluntad de Dios.

Nosotras conocemos la Palabra de Dios, todas estamos en un proceso de crecimiento, pero ese conocimiento no puede quedarse solo en eso, se tiene que convertir en nuestro estilo de vida y para que esto suceda es necesario estar atentas, ser sensibles a la voz del Espíritu Santo que continuamente nos está recordando el camino por donde debemos andar. Santiago 1:22

 

APLICACIÓN TEOTERÁPICA

La gratitud debe ser un estilo de vida de toda Hija de Dios (1Tesalonicenses 5:18)

Las personas ingratas nunca son felices porque sólo quieren recibir, nunca valoran las bendiciones que tienen. Nosotras como hijas de Dios debemos renunciar a cualquier clase de ingratitud.

Dispongamos nuestro corazón para comprender que el agradecimiento es clave para disfrutar la prosperidad integral que Dios tiene para nuestra vida.