Lo que eres, es más importante que lo que haces

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Lo que hacemos es importante, hasta cierto punto. Tanto si eres líder en el mundo de los negocios, miembro de una junta, dueño de un negocio, o un profesional esforzado; tu competencia y tu conjunto de habilidades destinadas a realizar esa tarea tienen una importancia vital. Y es de esperar que quieras desarrollar esas habilidades para aumentar tu efectividad.

 

Pero lo que Eres es más importante que lo que haces. ¿Por qué? Porque el amor de Jesús en ti es el don más grande que tienes para dárselo a los demás. Lo que eres como persona, y concretamente, lo bien que ames, siempre tendrá un impacto más grande y más duradero en aquellos que te rodean, que aquello que haces.

Al final tu estar con Dios (o estar lejos de Dios) va a triunfar todas las veces sobre lo que tú haces para Dios.

No es efectivo aparentar ser una gran profesional si no lo soy en lo íntimo. Como pedirles a las personas que me rodean que sean puntuales, responsables y serviciales sino lo soy yo.

A veces estamos demasiado ocupados en levantar la productividad, en Hacer, que no nos detenemos a revisar y evaluar cómo está nuestra vida interior.

 

APLICACIÓN TEOTERÁPICA

 

Inevitablemente, nuestra vida interior se reproducirá en nuestra vida exterior. Cómo no habría de ser así? En especial cuando no podemos ver que lo que somos en nuestros interior con Dios era más importante que aquello que hacemos para Dios y para los hombres.

 

La identidad de Jesús estaba firmemente enraizada en el hecho de ser el amado del Padre. Se podría decir que antes de los 30 años no había hecho nada extraordinario. Y sin embargo, antes que comenzara su ministerio público, el Padre le dijo: «Tú eres mi Hijo amado; estoy muy complacido contigo» (Lucas 3.22).

 

Lo que dice el mundo nos va a querer llevar siempre al activismo, pero hoy debemos, afirmarnos más que en hacer en ser.

 

Recuerda: Lo que yo hago importa. Pero lo que yo soy importa mucho más.