Mensajeros invisibles

invisible

Muchas de las veces pensamos que nuestros comentarios acerca de los caminos de Papá Dios son sin importancia, pero déjame decirte que es todo lo contrario, cuando cada uno de nosotros es valiente y se esfuerza en abrir los labios para hablar de la compañía del Espíritu Santo, de la bondad de Jesús o la protección de Dios, hace un cambio en los corazones de las personas que lo escuchan y nuestra confianza es el siguiente versículo:

“Lo mismo sucede con mi palabra. La envío y siempre produce fruto; logrará todo lo que yo quiero, y prosperará en todos los lugares donde yo la envíe.” Isaías 55:11.

En mi país que es México, se escucha mucho el refrán “El convencido, convence” esto lo podemos practicar y ver en nuestra vida cristiana, si nosotros no hemos experimentado la presencia de Dios en nuestra vida es muy difícil compartir quién es realmente Papá Dios, por eso es de suma importancia conocerle, pasar tiempo con él, platicarle nuestro día a día, leyendo que es lo que hacía en el tiempo que paso aquí en la tierra, sin esto, es muy difícil actuar y pensar como él.

Seamos esos heraldos invisibles, que van compartiendo el mensaje de salvación, tal como el ejemplo de Juan el Bautista, que desde el vientre reconoció quien era el Hijo de Dios y no se cansó de compartirlo a todos los que conocía, él fue quien empezó a abrir el camino para la llegada de Jesús, quizás el trabajo que empezó Juan pudo ser insignificante, gracioso u ofensivo para los fariseos, pero fue de gran bendición para los corazones necesitados. Nosotros somos los representantes de Jesús en nuestro entorno, él confía plenamente en nosotros, seamos sensibles para la necesidad de los demás y no mantengamos nuestros labios cerrados.

¡¡¡Papá Dios ve nuestro esfuerzo y conoce nuestro corazón, no te rindas, sigue haciendo lo bueno, sigue preparando el camino para la venida del Señor!!!