“Si me conocieseis, también a mi Padre conocierais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto. Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre;
¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras. Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en mí; de otra manera, creedme por las mismas obras.”
INTRODUCCIÓN
Está Jesús con sus discípulos celebrando la cena antes de la pascua, es la que llamamos “la última cena”, era un acontecimiento especial, no solo por ser la pascua anual, donde todas las personas de Israel concurrían, ya que era la de la expiación de los pecados de la nación. Habían escogido un lugar tranquilo, en el cual serían las últimas horas antes de partir; les cuenta acerca de cómo sería la forma de sacrificio, era importante que fuera exactamente como estaba en las escrituras, les da ejemplo de cómo debe ser el servicio, que, si alguno quiere puestos de liderazgo debe ser humilde dando ejemplo primero. Después de que judas sale de la habitación se pone en marcha el evento más importante para la humanidad.
DESARROLLO:
Luego de haber comido y haber revelado el plan de Dios respecto al destino al que se enfrentaría en pocas horas, los discípulos están acongojados, tanto que Pedro le dice que él tomaría con gusto su lugar, obviamente no era su función y menos lograría soportar tal presión, esto lo sabemos por su oración en Getsemaní, este episodio lo conocemos como la “negación de Pedro”. Cuando el señor los está consolando, les dice que él regresara al padre, de donde procede. Juan 14 muestra cómo Jesús habla acerca de no tener temor, pues, su próxima partida es a un lugar seguro el cual ya conoce por lo tanto su alma está regocijada porque volverá a estar con su padre. Han transcurrido tres años desde el primer encuentro que tuvieron en los cuales caminaron, durmieron, comieron juntos, tuvieron experiencias maravillosas, lo vieron hacer milagros, se dieron cuenta que no discrimino ni siquiera a las mujeres ni a los extranjeros y menos a pecadores, que, a todos los tratos de igual, que fue generoso y bondadoso. Por los capítulos anteriores sabemos que estaba revelando cómo es Dios padre, como él mismo dice, no actuaba en nombre propio. Entonces la pregunta de Felipe realmente es reveladora, “MUÉSTRANOS AL PADRE” la sentencia es contundente y sin vacilación, “EL QUE ME HA VISTO A MÍ HA VISTO AL PADRE”, es probable que no solo este discípulo tuviera la inquietud, así que Jesús continúa, “… las palabras que yo hablo no las hablo por mi propia cuenta, sino que el padre que mora en mí, él hace las obras…”, de esta manera podemos ver como es el accionar de Dios padre a través del Hijo, su ministerio completo lo dedico a describir como es el reino de los cielos que el padre gobierna, cada parábola, cada referencia, cada actitud, cada reacción frente a las circunstancias y actuaciones de los personajes con los que interactuó, sea sacerdote, autoridades civiles, o militares, fueran personajes de la vida común, no desaprovechó oportunidad de revelar cómo es en realidad el Padre.
APLICACIÓN
Es probable que como entonces hoy hagamos la misma pregunta a Jesús, es necesario que lo conozcamos, que tengamos comunión constante y permanente en oración, leyendo su palabra, estudiando, en la medida que compartamos tiempo en su presencia seremos como El. Hemos recibido la posta, tenemos un legado que honrar y como discípulas de Cristo mostrar al padre en un mundo de intolerancia, desamor, miedos, ansiedad. Será fácil reconocer cada oportunidad de reflejar a través nuestro su forma de ser y actuar con aquellos que no le conocen y que buscan un refugio seguro.
Seamos los pies que llevan al padre, los brazos que consuelan corazones desesperanzados, y el rostro tierno y compasivo que invita a confiar y seguir las huellas de nuestro Señor Jesucristo.
ORACIÓN SUGERIDA:
“Señor Jesucristo, te reconozco como señor y salvador, permite que tu presencia en mi vida muestre al padre para que aquellos que necesitan de su amor lo encuentren en ti y que pueda ser una en ti, como tú en mí, amén”
