La seguridad y confianza provienen de una relación con el Padre a través de su Santo Espíritu, que se desarrolla a través de una comunión constante con el Espíritu Santo.
Salmo 124:7 dice: “Nuestra alma escapó como un ave del lazo de los cazadores; el lazo se rompió, y escapamos.”
Este versículo nos invita a encontrar descanso y seguridad en Dios a través de la oración constante. Al confiar en Él, podemos estar seguros de que estamos protegidos y que ninguna arma en nuestra contra prosperará. Jeremías 17:8 también nos recuerda que aquellos que confían en el Señor prosperarán en todo lo que hagan.
La clave para vivir una vida libre y con propósito es tener fe, confianza y seguridad en Dios. Al cultivar una comunión constante con Él, podemos experimentar su amor perfecto que echa fuera el temor. Esto nos permite convertir nuestras debilidades en fortalezas, nuestra inseguridad en seguridad y nuestros temores en total confianza.
Aplicación Teoterápica
Salmos 130
v.1 De lo profundo, oh Jehová, a ti clamo.
v.4 Pero en ti hay perdón, Para que seas reverenciado.
Clamo a ti, oh Señor, desde lo más profundo. Por favor, escucha mi voz y presta atención a mi súplica. Que mi oración sea escuchada y atendida.
No debemos temer pues Dios esta con nosotras, él nos dio a su Santo Espíritu para que nos ayude a orar como conviene.
