UNA MISMA VISION CONYUGAL

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Eclesiastés 4:12: “Mejor son dos que uno solo; porque tienen mejor paga de su trabajo. Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero”.

Génesis 2:24: “Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne”

La decisión de con quien casarse, y formar una familia, es un proyecto de compromiso, de valentía y de largo alance; que en este tiempo no mucha gente esta dispuesta a asumir esa responsabilidad. También implica el dejar, soltar el estilo de vida de su hogar primario para empezar a construir con su compañera nuevos pactos familiares, acuerdos y proyectos donde ambos se sientan confortados.

Quien desee seguir los modelos del mundo, posiblemente abandonará ese pacto de amor, y terminará viviendo ambientes y decisiones contrarias al compromiso que hizo delante de Dios.

Para quien decida construir, su familia con los propósitos que estableció Dios es verdaderamente un desafío, que necesita algo más que amor. Es templanza en el carácter, fortaleza para no desmayar en medio de las dificultades y sobre todo; la firme decisión de unirse emocional, física y espiritualmente, con un compañero o compañera. Y esta verdadera unidad traerá consigo la bendición de no ser solo dos para enfrentar al mundo; sino tres porque el Espíritu Santo es quien marca y sella a fuego esta unidad para siempre.

Colosenses 3:14: “Y sobre todas estas cosas vestíos de amor, que es el vínculo perfecto”.