Una unión amorosa

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Nuestra prioridad, como hijos de Dios, es dedicar un tiempo todos los días para estar a solas en una unión de amor con Jesús.

En ese tiempo, le ofrecemos al Señor un acceso total a nuestra vida interior.  Aprendemos a discernir, en oración y sin prisa, cuál es Su voluntad.

A través de estudiar y meditar las Escrituras, mantenemos una comunicación con Jesús, y si se lo permitimos, Él nos transforma con un ingrediente que es indispensable para los seres humanos: Amor.

Un amor que no pide nada a cambio, que todo lo soporta, que no tiene envidia, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; así nos ama nuestro Salvador.

Si en algún momento nos sentimos ansiosos o emocionalmente exaltados, busquemos estar más tiempo con Él. Deleitémonos en su presencia, independiente de las expectativas, necesidades o circunstancias que nos rodean.

 

Aplicación Teoterápica

Cuando lo buscamos de corazón, no por lo que nos da sino porque sabemos quién es Él, nuestra alma se aquieta y experimentamos su presencia llena de amor, paz; en Jesucristo encontramos consuelo y podemos descansar en sus brazos.

En el Evangelio del Apóstol Juan 15: 9, Jesús nos da un consejo:

Como el Padre me ha amado, así también yo los he amado; permanezcan en mi amor”.